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1.- Claridad y simplicidad

Cuatro segundos.

Tan sólo son cuatro segundos los que una persona en la tienda le dedicará a tu empaque. Cuatro segundos en los que le tienes que mandar un mensaje claro, sencillo y contundente; cuatro segundos para enamorarlo.

Entonces, la principal misión de tu empaque será la de resolver de la mejor manera estas dos preguntas:

1.- Para que sirve este producto

2.- Cuál es la marca que lo respalda

Es muy difícil hacerlo además que todos tus competidores están intentando lograrlo por lo que, a la hora de diseñar el empaque de tu producto, tendrás que hacer uso de todas las posibilidades creativas para resolver estas dos preguntas.

Basta revisar la estantería de cualquier supermercado o tienda de convenincia para darnos cuentas cuantos de estos productos fallan de manera miserable: que meten demasiada información en sus etiquetas, que lo que ofrecen es muy atractivo, pero que no nos queda claro para qué sirve y, sobre todo, que no parecen tener filiación alguna.

Mucho ojo; algunos productos si requieren de cierto misterio (algunos perfumes, por ejemplo), pero la mayoría de lo que buscamos en un supermercado requieren de solucionar lo antes posible, y de la mejor manera, estas preguntas.

Así que nunca olvides esta primera regla: se muy claro sobre la naturaleza del producto, se muy claro sobre la marca.