Como ya lo hemos mencionado antes, el empaquetado de un producto va más allá de ser una protección para su traslado de un lugar a otro. También es una forma de presentar una marca y llamar la atención del consumidor para influir en su decisión de compra final.

La presentación en la que viene un artículo es la primera impresión que el cliente se lleva sobre la marca y puede ser un factor determinante en la experiencia de compra y por ello las marcas son cada vez más conscientes de la forma en que presentan sus productos.

¿Pero cuáles son las tendencias?

Tamaños pequeños y minimalistas. Ante la reducción del tamaño de las familias y el número de habitantes de los hogares a través de los años, las marcas están teniendo que adaptarse para vender sus productos a una escala menor.

Transparencia. Los consumidores desean saber cómo son sus productos antes de tomar la decisión de comprarlos y por ello una tendencia fuerte es el empaquetado transparente o con ventanas.

Presentaciones ecológicas. Las marcas se están viendo obligadas por una creciente consciencia de los consumidores sobre el tipo de productos que compran, su origen y qué tanto afectan éstos al medio ambiente, por lo que los empaques deben incluir información suficiente para aclarar estos puntos, además de estar hechos de materiales reciclables y respetuosos con el ambiente.

Superar la prueba del tiempo. Puede llegar a ser un elemento que se integre en la vida del consumidor hasta el punto de dejar de ser desechable y permanecer en los hogares de quienes compran un producto, por ello las marcas deben hacer énfasis en diseñar empaques que pudieran tener un doble uso.